•   Red Global de Incidencia Ignaciana sobre Migraciones (GIAN Migraciones)

  •   Migraciones

  •   Junio 19 de 2020

Solidaridad con Refugiados y Migrantes en la era del COVID 19

Compartimos la declaración de la Red Global de Incidencia Ignaciana sobre Migraciones (GIAN Migraciones) con ocasión, hoy 20 de Junio, del Día Mundial de las Personas Refugiadas.

“Al forastero que reside junto a vosotros, lo miraréis como a uno de vuestro pueblo y le amarás como a ti mismo” (Lev. 19,34).


Vivimos una de las situaciones más complejas a nivel global desde hace muchos años. La pandemia del COVID 19 ha dado un vuelco al panorama mundial, con cerca de 800.000 casos y más de 37. 000 personas muertas en 178 países del mundo a 31 de marzo, cifras que aumentan cada día por millares. La rapidez con la que se extiende el virus ha llevado a numerosos países a cerrar sus fronteras. Numerosos países en todo el mundo han paralizado gran parte de su actividad y han puesto a sus poblaciones en confinamiento. Los sistemas sanitarios de diferentes países están siendo desbordados. Corremos el riesgo de que, en las próximas semanas, la pandemia se extienda y propague a más lugares. Tanto las consecuencias sanitarias como las económicas se prevén devastadoras y afectarán- están afectando ya- a las personas y comunidades más vulnerables. Desde la Red Global de Incidencia Ignaciana de Migraciones (GIAN Migraciones) nos preocupa especialmente la situación de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas forzosas.

Recomendaciones: ¿Cómo podemos cuidar de las personas migrantes más vulnerables? ¿Qué se puede hacer?[2]

Desde la Red Global Ignaciana de Migraciones (GIAN Migraciones) consideramos que sería necesario implementar rápidamente las siguientes medidas, adecuándolas al país y contexto en que deban aplicarse:

  1. Evacuar los campos de refugiados superpoblados, así como los centros de detención y proveer de alojamiento seguro y de condiciones sanitarias adecuadas a los migrantes, donde se les pueda proteger de contraer y propagar el virus.
  2. Detener las deportaciones de migrantes, debido al cierre de fronteras y a la dificultad que tienen en muchos países para hacer frente a crisis sanitarias por las debilidades de sus sistemas de salud. El principio de no devolución (es decir, el derecho a no ser devuelto a un país en el cual está en riesgo la vida o la integridad de las personas) no admite excepciones.
  3. Favorecer el acceso a atención médica para las personas sin hogar, las personas desplazadas, migrantes y refugiadas en tránsito, especialmente para los colectivos más vulnerables. Hay que prestar especial apoyo, porque las personas que viven en clandestinidad sienten temor a consultar a los centros de salud. Es importante protegerlas y facilitarles la información pertinente para reducir los riesgos. Muchos albergues siguen funcionando, tanto los públicos como los privados están en riesgo también por la falta de provisión medica.
  4. Proveer solidariamente de apoyo humanitario y financiero para los países y áreas más afectadas por la atención humanitaria de personas migrantes, refugiadas y desplazadas.
  5. Facilitar los procedimientos de asilo y otras alternativas migratorias y defensa incondicional del estado de derecho, también en tiempos de crisis. Las personas con necesidad de protección internacional no pueden ser rechazadas en la frontera.
  6. Proveer de recursos de emergencia seguros para personas sin hogar o aquellas que viven en situaciones de hacinamiento y que no pueden cumplir las medidas de prevención y aislamiento.
  7. Facilitar información en varios idiomas sobre las medidas de prevención y aislamiento, así como de las indicaciones más relevantes en los medios de comunicación. Solicitamos que los gobiernos y autoridades actúen con la mayor transparencia e información oportuna. Las medidas restrictivas, siempre con base científica, deben ayudar a la reducción de la transmisión del virus, siempre preservando las garantías constitucionales y el respeto a los derechos humanos de todas las personas en todos los territorios.
  8. Implementar redes de cuidado, especialmente para las personas solas, enfermas o que se han quedado atrapadas por el cierre de fronteras. Para ello apoyarse de las redes de cuidado que se han ido generando dentro de la sociedad civil, iglesias, etc.
  9. Trabajar en la sensibilización y en la integración en favor de los colectivos más vulnerables. Muchas personas migrantes- sobre todo, mujeres- ejercen labores de cuidado de los mayores y de los niños y niñas en muchos países, arriesgando hoy su salud y la de sus familias. Gran parte de los mercados laborales y de las redes de cuidado son sostenidas por el colectivo inmigrante. Hoy, muchos de las personas que trabajan en primera línea- en trabajos y servicios considerados esenciales en esta crisis-tales como cuidados, agricultura, servicios, o sanidad son migrantes. En suma, las personas migrantes dinamizan las sociedades de las que forman parte y, en definitiva, permiten que la vida surja o resurja. Para ayudarnos a superar los escenarios de recesión económica que se prevén, necesitamos también de las personas migrantes. Urge reflexionar y dar a conocer la aportación que hace la población migrante en todas las sociedades, debiendo ser incluida en un abordaje integral de la crisis. También la política migratoria de cada país debe reforzar sus estrategias de integración en este contexto.
  10. Luchar contra los bulos y las corrientes populistas que asocian migración y propagación del COVID-19, denunciando y parando inmediatamente la culpabilización o estigmatización de la población migrante y facilitando información oficial sobre los procesos de transmisión y las personas afectadas.

En este panorama desolador e incierto, han surgido también en todos los rincones del mundo, multitud de iniciativas creativas y solidarias y se ha acrecentado la conciencia de interdependencia y de comunidad global. Tal y como señala el Papa Francisco, esta es una ocasión para recordarles a las personas de una vez por todas que la humanidad es una única comunidad. Y lo importante y decisiva que es la fraternidad universal. Porque sólo podremos salir de esta situación todos juntos. La solidaridad es el mejor protocolo.


“Nos sorprendió una tormenta, inesperada y furiosa, pero nos dimos cuenta que estábamos en la misma barca. En esta barca estamos todos, como los discípulos que hablan con una sola voz y con angustia dicen 'estamos perdidos'. También nosotros nos damos cuenta que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos”

- Papa Francisco, Roma, marzo 2020


Notas

  1. Esta red global sobre desplazamiento, migración y refugio, promovida por el Secretariado de Justicia Social y Ecología de la curia de los Jesuitas, acoge las distintas experiencias y organizaciones de acompañamiento, investigación e incidencia a poblaciones desplazadas, migrantes y refugiadas en los 5 continentes, a través de representantes de las 6 Conferencias en que la Compañía de Jesús se organiza en el mundo y con la presencia del Servicio Jesuita a Refugiados como apostolado internacional.
  2. Las recomendaciones incluidas en esta declaración, están basadas en nuestra experiencia propia de acompañamiento de personas desplazadas, migrantes y refugiadas en los 5 continentes, con quienes compartimos vida y viaje.

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