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  •   Mayo 25 de 2020

Organizaciones jesuitas piden a los donantes que prioricen las necesidades básicas y los derechos humanos, en la Conferencia Virtual de Promesas de contribuciones para los refugiados y migrantes de Venezuela

Compartimos el comunicado del Servicio Jesuita a Refugiados LatinoamérIca y el Caribe (SJR LAC).

Antes de la Conferencia Internacional de Donantes en solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos en los países de América Latina, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS)  y  Entreculturas – Fe  y Alegría España, hacen un llamamiento  a los donantes a priorizar la financiación y la acción política dirigida a satisfacer  las necesidades básicas y los derechos humanos de las personas desplazadas por la  crisis en Venezuela.

La pandemia de COVID-19 ha agravado la crisis humanitaria que enfrentan los refugiados y migrantes venezolanos al enfrentar una mayor vulnerabilidad y tener menos garantías de acceso a los derechos. La falta de protección disponible en los países de acogida se ha vuelto más evidente a medida que miles de refugiados y migrantes han tenido que regresar a Venezuela, dada la pérdida de oportunidades de generación de ingresos y vivienda para muchos.

Las personas  migrantes y refugiadas venezolanas están expuestas a mayores riesgos por la propagación de la pandemia, tanto las que permanecen en las comunidades de acogida como las que han regresado a Venezuela. Carecen de acceso a viviendas seguras o adecuadas, agua potable y materiales de higiene.   Además  se  enfrentan una inseguridad alimentaria severa, especialmente entre las niñas, los niños y las madres embarazadas que presentan tasas más altas de desnutrición. Hay una falta generalizada de acceso a los servicios de salud así como de  información precisa sobre cómo enfrentarse a la pandemia de la COVID 19.

Los niños, niñas y adolescentes representan uno de los grupos más vulnerables, especialmente en términos de dificultad para acceder a la educación. Una gran cantidad de menores  venezolanos han tenido que abandonar la escuela antes de la pandemia, debido a la escasez de maestros, material escolar y cierre de escuelas. Asimismo, su acceso al juego, esparcimiento, cuidado y protección es limitado.  Las familias venezolanas viven con una sensación constante de estrés y ansiedad debido a la falta de recursos para satisfacer sus necesidades básicas, lo que repercute en la salud mental y favorece comportamientos de aislamiento, agresividad y violencia.

En las últimas semanas esta situación  ha empeorado aceleradamente. Decenas de autobuses llegan diariamente a las ciudades fronterizas de Colombia repletas de gente con la esperanza de llegar a su país. Las autoridades venezolanas restringen la entrada dejando a la mayoría de estas personas, en gran proporción mujeres y niños, esperando  durante  días a la intemperie, en espacios públicos, sin la atención debida y expuestos al contagio y otros riesgos, incrementados con el estigma de ser portadores del virus. Temerosas de ser confinadas en Venezuela, en centros donde las organizaciones comunitarias no tienen acceso, muchos se ven forzados a llegar al país por pasos ilegales, llamados trochas, controladas por grupos al margen de la legalidad. Una vez en Venezuela, los retornados se enfrentan al rechazo de las comunidades debido al creciente temor de contagio asociado a la presencia de personas recién llegadas en el contexto de pandemia mundial.

Debemos considerar las necesidades de las personas venezolanas que viven en los países de acogida,  en las comunidades fronterizas y las que permanecen en Venezuela o han regresado recientemente. Alentamos a donantes e instituciones internacionales a identificar oportunidades para satisfacer  estas  necesidades, que incluyen  el acceso al agua potable, alimentos, servicios de salud y educación.

El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS)  y  Entreculturas- Fe y Alegría España agradecen a la Unión Europea, al Gobierno de España, a la Agencia de la ONU para los Refugiados y a la Organización Internacional para las Migraciones, sus esfuerzos en la coordinación de este importante evento.  Tanto la sociedad civil como la población refugiada y migrante afectada deben ser incluidas en la planificación de la conferencia, en el evento mismo y en el seguimiento de sus resultados. Es fundamental que se establezcan oportunidades para la coordinación y comunicación entre las comunidades afectadas, donantes, gobiernos anfitriones y organizaciones encargadas de la ejecución.

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Contactos:

  • Eduardo Soto S.J., JRS Venezuela - eduardo.soto@jrs.net
  • Mónica Gómez, JRS Lationamérica y el Caribe - monica.gomez@jrs.net
  • Giulia McPherson?, JRS/USA - giulia.mcpherson@jrsusa.org
  • Lucía Rodríguez, Entreculturas-Fe y Alegria España - l.rodriguez@entreculturas.org

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