Miguel Piloto, profesor indígena: "Los sacerdotes tienen que conocer mejor las culturas indígenas"

"El desafío es tener una persona que pueda alentar al pueblo a valorar lo que es de suyo y conocer lo que es del otro". Entrevista a Miguel Piloto por Luis Miguel Modino para Religión Digital.

El Papa Francisco, dentro del proceso del Sínodo para la Amazonía, insiste en la necesidad de escuchar a los pueblos, de estar dispuestos a aprender con aquellos que viven el local y que consiguen vivir en armonía con la realidad que les rodea. Miguel Castro Piloto pertenece al pueblo baniwa, que vive en la región noroccidental de Brasil, en los márgenes de los ríos Içana y Ayarí, municipio de São Gabriel da Cachoeira, frontera con Colombia. Él es profesor en la comunidad de Asunção do Içana desde hace 35 años.

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El profesor indígena Miguel Piloto

En esta entrevista el profesor habla sobre la importancia de la educación indígena diferenciada, las dificultades que encuentran para que los más jóvenes den valor a su propia cultura baniwa y cómo debería ser la relación entre la Iglesia católica y los pueblos indígenas.

Junto con eso, Miguel Piloto muestra sus impresiones sobre el Sínodo para la Amazonía, la relación de los pueblos indígenas con la Madre Naturaleza y la importancia de la comunidad en la vida del día a día de los pueblos indígenas amazónicos.

¿Cuáles son las dificultades en la educación para el pueblo baniwa?

En el inicio de nuestra lucha, en la década de los ochenta, la educación estaba orientada hacia la cultura de los blancos. La religión y la cultura del pueblo casi estaban extinguidas, por motivo de los colonizadores que vinieron, de los misioneros, que todo el mundo sabe de esa historia. Entonces se hizo difícil para nosotros revivir de nuevo nuestra cultura, nuestras creencias, nuestra lengua, principalmente en esta región.

Después de que optamos por la educación escolar indígena diferenciada, nosotros entendimos, yo mismo participé de varios encuentros, en Brasil, aquí en la Amazonia, y ahí aprendí que cada pueblo tiene su religión, su propia cultura y también a valorar la cultura y la creencia de los demás pueblos, incluso de los blancos. Valorar las cosas buenas que los demás tienen, que el mundo tiene.

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Usted tiene contacto con los jóvenes, con los niños. ¿Valoran la cultura de los antepasados, la cultura baniwa?

La mayor dificultad, el gran desafío para nosotros es ese. Nuestro pueblo hoy no está queriendo valorar la cultura, asumiendo que lo que era de los antepasados, también es suyo. La educación que viene de fuera dice que la cultura de los pueblos indígenas no sirve. Hoy la gran dificultad es hacer que nuestro pueblo entienda, incluso nuestros hijos.

Cuando digo algo a mi hijo, él me dice que eso es del pasado. No es del pasado, eso es nuestro, son nuestras creencias, tiene que valorarlas, no matar la naturaleza que tenemos, esa es nuestra religión. Nosotros somos el pueblo baniwa, nosotros tenemos nuestra cultura. Igual que el pueblo hebreo era el Pueblo de Dios, nosotros, pueblo baniwa, también somos Pueblo de Dios.

En la comunidad, ahora tienen un sacerdote baniwa, que creció aquí y conoce las tradiciones del pueblo. ¿Esto puede ayudar a que la tradición católica y la espiritualidad indígena puedan caminar juntos, de la mano?

Yo ya participé en la diócesis de encuentros sobre catequesis inculturada, es muy bueno. En nuestra región hay muchos más protestantes, y de ese tipo de encuentros, nuestros hermanos protestantes deberían participar también, para ver lo que estamos discutiendo, tienen que participar. Hoy nuestros sacerdotes ya lo entendieron, pero nuestros hermanos protestantes continúan diciendo que la cultura de los pueblos indígenas, la tradición de los pueblos indígenas no es buena. ¿Pero por qué? Van a formar a los indígenas para luchar contra sus propios parientes.

Los sacerdotes son diferentes, los sacerdotes hoy entienden la cultura, valoran la cultura, participan con nosotros en las danzas. Pero falta la parte de nuestros pastores, que tendrían que entender esas cosas también.

Estamos dentro del proceso del Sínodo para la Amazonia, que tiene como tema, nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. ¿Qué es lo que la Iglesia debería hacer hoy para acompañar a los pueblos de la Amazonia, sobre todo a los pueblos indígenas? ¿Que está faltando?

Los sacerdotes tienen que conocer mejor las culturas indígenas, la historia de los pueblos indígenas. Debería haber también alguno de nuestros sabios, que conocen bien la cultura, junto con el obispo, para organizar los encuentros, para que podamos caminar juntos. Cada pueblo tiene su religión, su creencia, su historia. La historia del pueblo baniwa, si hay alguien que sabe interpretar la Biblia bien, esa es nuestra historia. En ese sentido, los sacerdotes tienen que conocer, valorar la historia de cada pueblo para poder mejorar la religión.

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En lo referente al cuidado de la Madre Naturaleza, ¿qué es lo que la Iglesia católica debería aprender de los pueblos indígenas?

Para los pueblos indígenas, en primer lugar está la naturaleza, Dios es la Naturaleza, siendo que el Creador es el principal, porque la vida, la salud, toda está en la naturaleza, el pueblo indígena agradece a la naturaleza, de donde viene el alimento, la enfermedad también, y la salud. Es Dios, la vida verdadera, por eso los pueblos indígenas valoran la naturaleza, cuidan la naturaleza. Si usted va a desobedecer algo, usted se enferma, todo viene de la naturaleza, pues es la Madre Tierra que castiga. Dice la religión que usted es castigado si usted no vive bien, el indígena también es castigado si no respeta la naturaleza.

Uno de los desafíos para la Iglesia católica en la Amazonia es hacerse presente en las comunidades más distantes, hay un alto costo para llegar allí. La Iglesia, a través del Sínodo para la Amazonia, está pensando en nuevos ministerios para las comunidades, que las personas laicas puedan tener una voz en la comunidad y ellos puedan ser reconocidos como la voz de la Iglesia. ¿Cómo usted ve esto, es una posibilidad para las comunidades, sería algo que podría funcionar?

Yo soy una de las personas que andan en las comunidades. En nuestro Río Içana es donde hay más protestante, ellos me invitan a participar de sus encuentros, de sus conferencias, y es la oportunidad para hablar de lo que tenemos, y les gusta. El desafío mayor es tener una persona formada, que conozca bien la historia, que pueda alentar al pueblo a valorar lo que es de suyo y conocer lo que es del otro.

La presencia del laico es muy importante, yo soy ministro, cuando estamos sin sacerdote, hago la celebración, en nuestra propia lengua, y a la gente le gusta. Hoy en día podemos decir que el mundo es moderno, la religión es moderna, la salud es moderna, la educación es moderna, entonces tenemos que acompañar ese mundo, necesitamos de alguien que conozca, tanto de parte de los blancos como del pueblo indígena.

En la cultura de los blancos, el individualismo se apoderó de la vida del pueblo, cada uno se preocupa por sí mismo. En la tradición indígena, el valor de la comunidad, del compartir, de la preocupación con el otro, siempre ha sido muy fuerte. La Iglesia en los primeros siglos dio un valor muy grande a las pequeñas comunidades, a los pequeños grupos que se reunían, celebraban juntos, y también compartían la vida, como aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles. ¿Cómo las comunidades indígenas hoy, pueden ayudar a la Iglesia católica a recuperar esa visión comunitaria, a crear comunidades donde nadie pasa hambre, como sucede en las comunidades indígenas, que viven el compartir?

En nuestra cultura tenemos rituales para ayudar a los otros, como el "dabucuri", que significa compartir con otra persona. Antiguamente estaba prohibido hacer eso, pero hoy lo hacemos, en las fiestas, de una manera simple. Estas cosas que son buenas, la Iglesia tiene que participar de ellas, y para ello la Iglesia, los sacerdotes, también tienen que estar allí en medio de la gente. Eso está faltando entre nosotros, pues ya hubo un tiempo en que en las fiestas la gente que venía de fuera, de las comunidades, sabía que iba a compartir. Esto sucedía en la fiesta de Pascua, en Navidad, en la las fiestas patronales.

La gente llegaba y entregaba las cosas al capitán general de la comunidad y él distribuía. En la actualidad, el pueblo ha sido mal acostumbrado, por la FOIRN (Federación de las Organizaciones Indígenas del Río Negro), por la FUNAI (Fundación Nacional del Indio). Vamos a hacer una asamblea aquí, todo el mundo viene para acá, nos dan todo y después todavía dan gasolina. Tenemos que concientizar a nuestro pueblo que no es por ahí, claro que se puede contribuir un poquito, pero tenemos que concienciar. Nosotros tenemos nuestros eventos, donde participa la gente de todas las comunidades, católicos y protestantes, y que tienen que ser hechos para valorar la cultura, concienciar mejor a partir de la Palabra de Dios.

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Fuente

  • Fotografía principal: Flickr - Galo Naranjo. Licencia Creative Commons.

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