Los ortodoxos no están interesados en reunirse con Roma

El jesuita Thomas Reese explica el porqué las relaciones católico-ortodoxas al nivel son bastante débiles, especialmente entre los ortodoxos, y como la cultura puede ser mucho más importante que la teología en las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Cuando se trata de la teología, la Iglesia Católica y las iglesias ortodoxas están muy cerca. Aceptamos el mismo Credo Niceno, reconocemos las ordenaciones sacerdotales y episcopales de cada uno, así como los sacramentos del bautismo, la confesión y la Eucaristía. La enseñanza católica y ortodoxa sobre la moral también son bastante compatibles, siendo ambas más conservadoras que las de sus colegas protestantes.

La cuestión delicada siempre ha sido el papel del papado, pero el Papa Juan Pablo II invitó a un diálogo mundial sobre este tema, mostrando que el Vaticano está abierto a un papel para el Papa menos entrometido en las iglesias orientales que en el Occidente. Incluso hubo tentativas de resucitar el título de patriarca de Occidente para el obispo de Roma, para distinguir su sólido papel en la iglesia occidental de su papel en el Oriente.

Roma está muy interesada en mejorar las relaciones con los ortodoxos. Es respetuosa de los sentimientos ortodoxos. Por ejemplo, el Papa no visitará un país donde la mayoría de la población es ortodoxa sin una invitación de la iglesia ortodoxa. Una invitación de los líderes políticos no es suficiente.

Roma ha contactado constantemente a las iglesias ortodoxas, especialmente a los patriarcas de Constantinopla y Moscú. Las relaciones con el patriarca de Constantinopla han mejorado significativamente desde la reunión en Jerusalén del Papa Pablo VI con el Patriarca Atenágoras en 1964 y el levantamiento de las excomuniones mutuas en 1965. Los papas y el patriarca ecuménico se reúnen tan a menudo que ahora el hecho apenas es digno de noticias.

Tomó mucho más tiempo para que un Papa se reuniera con el patriarca ruso, lo cual finalmente ocurrió en Cuba el año pasado. El encuentro entre Francisco y el Patriarca Kirill de Moscú probablemente fue tanto una recompensa para el Papa, por su oposición a la amenaza del presidente Barack Obama de bombardear Siria, como lo fue una muestra de progreso ecuménico.

El Vaticano ha seguido mitigando sus críticas contra Rusia en Siria y Ucrania por temor a que se altere su incipiente relación con Kirill, quien está estrechamente alineado con Vladimir Putin.

En los círculos ecuménicos siempre se presumía que los católicos y los ortodoxos encontrarían su camino a la comunión mucho antes de que los católicos y los protestantes lo hicieran. Algunos obispos católicos incluso querían abrir nuestra Eucaristía a los cristianos ortodoxos, pero retrocedieron rápidamente cuando los obispos ortodoxos se opusieron.

La verdad honesta es que los obispos ortodoxos no están realmente interesados en el reencuentro.

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Un sacerdote ortodoxo bendice a la gente con agua bendita en la iglesia de Iverskaya en Orel, Rusia, 11 de abril de 2015. (Dreamstime / Alexey Borodin)

Gracias a una nueva encuesta sobre la religión en Europa oriental [1], ahora sabemos que no son sólo los obispos ortodoxos los que no están interesados en el reencuentro. El Centro de Investigación de Pew encontró que “pocos cristianos ortodoxos en la región dicen que las dos iglesias deben estar de nuevo en comunión, incluyendo tan sólo 17% en Rusia y 19% en Georgia que están a favor de reunirse con la Iglesia Católica”.

En los países donde hay un número significativo de católicos y ortodoxos, los católicos están mucho más interesados en la comunión que los ortodoxos. Según Pew, “En Ucrania, por ejemplo, cerca de las tres cuartas partes (74%) de los católicos están a favor de la reunificación del catolicismo romano y de la ortodoxia oriental, una opinión que representa sólo un tercio (34%) de la población ortodoxa del país”.

La división parece ir mucho más allá del reencuentro. Sólo el 56 por ciento de los ucranianos ortodoxos aceptaría a un católico en su familia. Una vez más, los católicos son más ecuménicos, con el 92 por ciento diciendo que aceptarían a un cristiano ortodoxo en su familia. [2]

Esto no es una buena noticia para los ecumenistas. Esto muestra que aunque los teólogos pueden emitir documentos de consenso y los obispos pueden emitir declaraciones conjuntas, las relaciones católico-ortodoxas al nivel raso son bastante débiles, especialmente entre los ortodoxos. Todo esto puede demostrar que la cultura puede ser mucho más importante que la teología en las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Nota sobre el autor:

El P. Jesuita Thomas Reese es un analista senior de NCR y el autor de “Dentro del Vaticano: La Política y Organización de la Iglesia Católica”, del cual se toma parte del material de esta columna. Su dirección de correo electrónico es treesesj@ncronline.org [3].

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