La Iglesia Católica desaprueba centro de detención para migrantes en EUA

El secretario de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, Jeh Johnson, inauguró el pasado 15 de diciembre en Dilley, Texas, el mayor centro de detención de inmigrantes construido en Estados Unidos con capacidad para dos mil 400 personas. ”¡Sin embargo una cárcel es una cárcel! No importa cómo se le vista”, alertó García-Siller, líder religioso de Texas, fronteriza con México, quien apoya la posición del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos: “Encerrar a niños y a sus madres en estos centros de detención ha demostrado ser perjudicial para ellos como personas humanas”. Por La Crónica.

San Antonio, 19 Dic (Notimex).- El mayor centro de detención para migrantes indocumentados recién abierto en Estados Unidos por más comodidades que tenga es ”inhumano”, consideró el arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller.
”Encerrar a niños y a sus madres en estos centros de detención ha demostrado ser perjudicial para ellos como personas humanas”, indicó García-Siller en un comunicado difundido por la Arquidiócesis de San Antonio.

García-Siller apoyó la posición del presidente del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, Eusebio Elizondo, quien consideró ”inhumano el albergar a madres jóvenes con niños en centros de detención restrictivos”.

El secretario de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, Jeh Johnson, inauguró el pasado 15 de diciembre en Dilley, Texas, el mayor centro de detención de inmigrantes construido en Estados Unidos que cuenta con capacidad para dos mil 400 personas.

El sitio, ubicado 115 kilómetros al sur de San Antonio, Texas, sustituye a la instalación temporal abierta desde junio pasado en Artesia, Nuevo México, en proceso de cierre.

El centro, el más grande de los tres destinados para retener a indocumentados, cuenta con cuartos de juego, bibliotecas, un campo de fútbol, además para evitar su parecido a una cárcel carece de alambre de púas en el perímetro.
El arzobispo se dijo ”profundamente intranquilo y dolido” por los alcances del centro de Dilley, porque recluirá sobre todo a madres jóvenes con hijos.

”¿Nuestra historia se definirá por la detención de niños y madres vulnerables que no comunican violencia ni son un riesgo para la seguridad del país?”, se preguntó el líder religioso de esta región de Texas, fronteriza con México.

Señaló que en vísperas de Navidad, las instalaciones ya fueron decoradas con motivos alusivos, como moños rojos y además ya fueron colocados televisores, mientras las aulas fueron pintadas con colores llamativos.

”Sin embargo óuna cárcel es una cárcel! No importa cómo se le vista”, alertó García-Siller.

El arzobispo dijo que la preocupación va más allá de la preocupación legal y civil, porque ”muchas de estas mujeres están huyendo de la violencia y temen por sus vidas y por la seguridad de sus hijos”.

”Ellas necesitan la misericordia y la compasión, no la burla y la detención. Las profundas heridas emocionales y espirituales que se le han infligido permanecen abiertas sin el acompañamiento y la atención adecuada”, advirtió.

Además, anunció que la Arquidiócesis de San Antonio apoya a las familias de migrantes con asistencia humanitaria y jurídica.

Ante el reconocimiento de que la detención no incide en detener la migración de personas a Estados Unidos, García-Siller llamó a las autoridades a impulsar una reforma migratoria comprensiva.

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