Invasión garimpeira en tierras Yanomami

Al comienzo de la semana, la Hutukara / Asociación Yanomami denunció ante el Ministerio Público Federal del Brasil y la Fundación Nacional (FUNAI) del Indio un grupo de mineros que tomaron posesión de la Base de Vigilancia de la FUNAI en la Sierra de la Estructura, cerca del alto rio Catrimani.

En 2012 la FUNAI, a través del Frente de protección Etno-ambiental Yanomami “e Yekuana”, había desarticulado un grupo de “garimpeiros” (mineros ilegales) impidiendo el acceso de los mineros ilegales en la región de la Sierra de la Estructura destruyendo una pista de aterrizaje y construyó una base (frente) de apoyo para ayudar a los yanomami y a Hutukara.
A partir de marzo pasado la FUNAI retiró el Frente Protección alegando falta de condiciones materiales y de logística para mantener la Base de Apoyo, dejando desprotegidos los yanomami de Moxi Hatëtëa.

Con la ausencia de la FUNAI en la Tierra Indígena Yanomami los mineros volvieron a ocupar la Sierra de la estructura, incluyendo la realización de vuelos clandestinos semanales que transportan suministros y equipos para la minería. No satisfechos con la ocupación también se apropiaron de los equipos de la FUNAI que estaban en la Base de Apoyo, tales como el motor para la generación de energía, los utensilios de cocina, y destruyeron un televisor y una pequeña nevera.

La presencia de los mineros en la Sierra de la Estructura es una gran amenaza para la vida y la sobrevivencia de los indígenas yanomami que viven aislados en la región (Moxi Hatetea); se trata de un grupo muy vulnerable a las enfermedades, y el contacto directo con los mineros puede causar la muerte de todos . El objetivo principal de la Base de Apoyo de la FUNAI en la Sierra era proteger y evitar el contacto de los miembros de Moxi Hatetea con los mineros para salvaguardar su existencia.

Los mineros están atrayendo a jóvenes indígenas de otras comunidades para practicar la actividad minera ofreciéndoles alimentos, radios, teléfonos celulares, objetos personales y, a menudo haciendo amenazas de destruir pueblos si los yanomami no contribuyen a ellos. Además construyeron una pista de aterrizaje en el río afluente Lobo DAlmada, conocido en el lenguaje yanomami como “Hwayau”.

La Reserva Yanomami está siendo abandonada en las manos de los mineros que aumentan cada día su presencia, dañando los bosques, contaminando los ríos, atrayendo los jóvenes a sus actividades, con lo que causan un daño irreparable a la salud y la cultura de los yanomami.

La FUNAI actualmente no tiene ningún servidor protegiendo la Tierra Indígena Yanomami, y no hay actividades planeadas para frenar la ilegal invasión.

Boa Vista / Roraima, 1º de octubre de 2015.

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El Consejo Indigenista Misionero – CIMI y la Diócesis de Roraima vienen a público manifestar su preocupación delante de la invasión de mineros en la región ocupada por el grupo indígena aislado Moxi Hatetea, en el interior de la Tierra Yanomami y con la ausencia de medidas de protección por parte del gobierno. La denuncia fue presentada por líderes Yanomami de la Asociación Indígena Hutukara al Ministerio Público Federal de Roraima el pasado 25/09/2015, informando que la estructura de la base de protección etnoambiental de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), inclusive a su pista de aterrizaje está siendo utilizada por mineros.

La denuncia es particularmente grave, porque se trata de una región habitada por indígenas aislados, en situación de extrema vulnerabilidad, solos, indefensos y desprotegidos delante de la invasión de su territorio. La FUNAI, ente indigenista gubernamental, sabe que mineros se adueñaron de su base de fiscalización localizada en la Sierra de la Estructura, próximo al Alto Catrimani, desactivada desde marzo pasado por falta de condiciones para mantener servidores en la área. Esta invasión es el pre-anuncio de un nuevo genocidio indígena.

En este momento existe una grande interrogación sobre los Moxi Hatetea: si sobrevivieron a la invasión minera, huyendo del local en el que estaban localizados (porque ya se sabe que no están más ahí) o si fueron masacrados, haciendo parte de la triste lista de los pueblos indígenas exterminados. La posibilidad de haber ocurrido otro genocidio, no es mera especulación si damos un vistazo a la historia reciente de la invasión minera en la Tierra Indígena Yanomami.

En 1993, ganó grande destaque en la prensa del mundo entero el “masacre de Haximu”, en que 16 indígenas fueron asesinados, entre ellos ancianos, mujeres y niños. Además de eso, se estima que la minería ilegal en esta tierra indígena, al final de la década de los 80 e inicio de los 90, tenga provocado la muerte de aproximadamente dos mil Yanomami.

Por eso, es incomprensible que el Gobierno Federal, que creó en la FUNAI una Coordinación especialmente para la protección de los pueblos indígenas aislados, sabiendo del alto risco de extinción de los Moxi Hatetea, no tenga adoptado, hasta el momento, las providencias necesarias para mantener la integridad del referido grupo Yanomami.

La gravedad de la situación exige una operación inmediata para retirar a los mineros de la región habitada por los Moxi Hatetea, la urgente reactivación de la base de protección de la FUANI, así como una investigación rigurosa sobre los promotores de la invasión de la Tierra Indígena Yanomami y la punición de los responsables. Cabe al Gobierno Federal también informar a la sociedad lo que le sucedió al grupo indígena aislado.

Manaos (AM), 07 de octubre de 2015.
Consejo Indigenista Misionero – CIMI y Diócesis de Roraima

Fuente: REPAM

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