El Vaticano y China alcanzan un acuerdo para la designación conjunta de obispos

El anuncio se hizo oficial durante la visita del Papa Francisco al Báltico. Reportaje de Hernán Reyes Alcaide para Religión Digital.

Tras casi 70 años de encuentros y desencuentros, el Vaticano y China firmaron un "acuerdo provisorio" para la designación de obispos, un primer paso importantísimo para una "más amplia colaboración bilateral" y que los dos Estados incluso consideran que pueda aportar "a la paz mundial", como había adelantado RD.

El histórico acuerdo fue firmado hoy en Beijing por el subsecretario para las relaciones con los Estados, monseñor Antoine Camilleri, y por el vicencanciller chino, Wang Chao, los jefes de las delegaciones que hoy tuvieron el encuentro definitivo que abre un nuevo e histórico escenario para la Iglesia en oriente, según informó el Vaticano en un comunicado.

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El convenio, que llega tras un "largo camino de tratativas", considera a la nominación de obispos "una cuestión de gran importancia para la vida de la Iglesia", y "crea las condiciones para una colaboración bilateral más amplia".
El contenido del acuerdo, fruto de "un acercamiento gradual y recíproco" no fue dado a conocer, aunque según fuentes vaticanas tendrá como ejes centrales el reconocimiento de parte de Roma de siete obispos designados unilateralmente por Beijing en los primeros años de este siglo: Se trata de los obispos de Mindong, Zhan Silu, ordenado en 2000; el de Kunming, Ma Yinglin, ordenado en 2006; el de Wuhu, Liu Xinhong, ordenado en 2006; el de Chengde, Guo Jincai, odenado en 2010; el de Leshan, Lei Shiyin, ordenado en 2011; el de Shantou, Huang Bingzhang, ordenado en 2011 y el de Harbin, Yue Fusheng ordenado en 2012. Además de otro fallecido.

Pocos minutos después de conocerse el acuerdo, la Santa Sede anunció que Francisco había decidido "readmitir en la comunión plena" a los ocho prelados, para "superar las heridad del pasado, llevando a cabo la plena comunión de todos los católicos chinos".

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Por otro lado, se establece un mecanismo de consultas compartidas para los nuevos obispos. La primera lista se hará a nivel diocesano en Beijing, luego se convertirá, probablemente, en una terna en Roma y ahí se tomará la decisión final en manos del pontífice. El papa mantendrá, de todos modos, el poder de veto.

Tal como también había adelantado RD, el acuerdo prevé "evaluaciones periódicas" sobre su actuación.

"De manera común se desea que el acuerdo favorezca un camino fecundo y de largas miras de diálogo institucional y contribuya positivamente a la vida de la Iglesia católica en China, al bien del pueblo chino y a la paz en el mundo", agregó este sábado un comunicado de la sala de prensa vaticana.

"Esto no es el fin de un proceso. Es el principio", planteó minutos después de conocido el acuerdo el portavoz papal Greg Burke desde Lituania, donde acompaña al papa Francisco en su vigésimo quinto viaje internacional.

"Se ha tratado de diálogo, escucha paciente de los dos lados, incluso cuando las personas vienen de diferentes puntos de vista. El objetivo del acuerdo no es politico sino pastoral, permitiendo tener obispos en comunión con Roma pero al mismo tiempo reconocidos por las autoridades chinas", agregó.

Según las voces vaticanas, el acuerdo es de naturaleza puramente pastoral, sin tocar temas de relación entre los dos Estados. El objetivo, repetido desde épocas de Benedicto XVI es que los católicos del país asiático puedan sentirse "plenamente católicos y plenamente chinos". Según estimaciones extraoficiales, hay entre 10 y 12 millones de católicos en China, menos del 1% de la población total. De todos modos, esta semana la voz oficial del Global Times estimó en "apenas" 6.5 millones los católicos.

Una vez alcanzado el acuerdo para ver cómo nombrar obispos, resta resolver el nudo de cuántos hace falta nombrar, considerando que para Beijing hay 96 diócesis en el país, mientras que de acuerdo a los números de Roma son 144, incluyendo arquidiócesis y vicariatos.

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Durante décadas, los obispos designados por la Asociación Patriótica creada por Beijing en los años 50 como una suerte de brazo religioso del Partido Comunista no contaron con el aval de Roma y son considerados "ilegítimos". Los siete aún en su cargo serán los "perdonados" por Roma como forma de buena voluntad para dar impulso al acuerdo, según las fuentes.

Del oto lado, hay casi una veintena de obispos "clandestinos", que son reconocidos por Roma pero no por Beijing, y que también pasarían a tener el doble aval de ratificarse el acuerdo.

De cara al futuro, habría un acuerdo revisable cada dos o tres años que permita designaciones comunes en los 23 lugares vacantes que hay según el organigrama chino, que son cerca de 45 si se tiene en cuenta la división en provincias eclesiásticas hecha por Roma.

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