Crónicas de la hospitalidad en América Latina: El caso de México

América Latina se ha caracterizado por la gran tradición de hospitalidad de sus pueblos hacia los extranjeros originarios de la región e incluso hacia los migrantes extra-continentales. Por ejemplo, los países del llamado Cono Sur tales como Argentina, Chile, Uruguay acogieron e integraron a un gran número de migrantes europeos.

América Latina se ha caracterizado por la gran tradición de hospitalidad de sus pueblos hacia los extranjeros originarios de la región e incluso hacia los migrantes extra-continentales. Por ejemplo, los países del llamado Cono Sur tales como Argentina, Chile, Uruguay acogieron e integraron a un gran número de migrantes europeos.

Bogotá, 22 de mayo de 2013. Esta tradición de la hospitalidad latinoamericana se reflejó de manera elocuente en el caso de México a lo largo del siglo XX. México se convirtió en país de acogida de una gran cantidad de refugiados, entre intelectuales, artistas, activistas políticos, que huían de la persecución de las dictaduras en América Latina y en España.
Las embajadas y otras sedes diplomáticas de México en Sud América, por ejemplo en Chile y en Argentina, fueron -para los ciudadanos perseguidos- lugares de asilo, donde recibían protección y asistencia humanitaria, mientras se gestionaban los salvoconductos para su traslado a México.

Se estima entre cientos de miles y casi un millón de asilados, entre sudamericanos –argentinos, chilenos, bolivianos uruguayos, brasileños-, caribeños y europeos, que acogió México a lo largo del siglo XX, principalmente de finales de los 50 a principios de los 80. Lo que convirtió a México en el país de asilo y de hospitalidad por excelencia en la región.
También les ha valido a los diferentes gobiernos mexicanos una serie de tensiones con regímenes dictatoriales como, por ejemplo, con el presidente chileno Augusto Pinochet que rompió las relaciones diplomáticas en 1974 con ese país, negándose a otorgar salvoconductos a sus ciudadanos que buscaban refugio en la sede diplomática mexicana.

La Nueva Ley de Migración Mexicana de 2011 trató de reconocer esta tradición de hospitalidad; por ejemplo, esta normativa estipula en su artículo número dos: “Hospitalidad y solidaridad internacional con las personas que necesitan un nuevo lugar de residencia temporal o permanente debido a condiciones extremas en su país de origen que ponen en riesgo su vida o su convivencia, de acuerdo con la tradición mexicana en este sentido, los tratados y el derecho internacional.”

Sin embargo, el territorio de México, lugar de paso hacia los Estados Unidos de América para migrantes principalmente centroamericanos, es una pesadilla para ellos. Son constantemente víctimas de crímenes (homicidios, secuestros, agresiones sexuales), violencias y violaciones contra sus derechos humanos a manos de grupos del crimen organizado, mientras que los diferentes gobiernos del país no han mostrado suficiente interés y determinación para proteger a dichos migrantes en su territorio.

En este panorama sombrío han surgido organizaciones y personas, por ejemplo las llamadas Patronas, que devuelven la esperanza a los migrantes que pasan por territorio mexicano, a través de gestos y actos gratuitos de hospitalidad. Las llamadas Patronas son mujeres que, desde 1995, generosamente se han dedicado a preparar comida para dar a esos hombres, mujeres y niños centroamericanos que pasan en los trenes por sus comunidades (en Veracruz, por ejemplo) en busca del sueño americano.

Por Wooldy Edson Louidor del SJR LAC

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