•   Hugo Gudiel, S.J.

  •   Migraciones

  •   Septiembre 04 de 2013

Crónicas de la hospitalidad en América Latina: El caso de Haití

Cuando ocurrió el terremoto en Haití el 12 de enero de 2010, las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) expresaron, en una declaración conjunta el 9 de febrero del mismo año, su solidaridad en virtud de los vínculos históricos de amistad con la primera república libre de la región.

Cuando ocurrió el terremoto en Haití el 12 de enero de 2010, las jefas y jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) expresaron, en una declaración conjunta el 9 de febrero del mismo año, su solidaridad en virtud de los vínculos históricos de amistad con la primera república libre de la región.

En un discurso histórico que pronunció el 13 de enero de 2010, un día después de la tragedia, el presidente mexicano de entonces, Felipe Calderón, subrayó que “los entrañables lazos históricos, culturales, de amistad que unen al pueblo de México con el pueblo haitiano, nos hacen sentir como propias las pérdidas que han ocurrido en esta nación”.

En virtud de esos lazos, Calderón pidió al Gobierno Federal, a la Cruz Roja Mexicana, a todas las fuerzas vivas de la nación azteca y al pueblo en general, que brinden de inmediato “todo el apoyo necesario para ayudar a esa Nación hermana”.

Son numerosos los ejemplos de jefas y jefes de Estado y Gobierno en América Latina que, luego del terremoto del 12 de enero de 2010, se dieron a sí mismos el imperioso deber de solidarizarse con Haití no sólo por sentimientos de compasión o caridad por “el país más pobre del Hemisferio”, sino en virtud de los “lazos históricos, culturales, de amistad, solidaridad” que se han entretejido con la primera Nación libre de la región.

Una gran tradición de hospitalidad y solidaridad entre Haití y América Latina

La tragedia que ocurrió en Haití hizo que América Latina recordara la gran tradición de hospitalidad y solidaridad de este pequeño país del Caribe.

En su lucha por liberar Sud América de España, el libertador Simón Bolívar solicitó en dos ocasiones la hospitalidad y la solidaridad del presidente de Haití para continuar esta lucha.

La historia cuenta que Alexandre Pétion, presidente de Haití (1806-1818), recibió a Bolívar entre diciembre de 1815 y enero de 1816 en Puerto Príncipe y le brindó toda clase de auxilios para que lanzara la “Expedición de los Cayos” contra la Costa Firme (antiguo nombre de la zona que comprenden Venezuela, el Istmo de Panamá y parte de los territorios de Colombia).

La expedición que inició en la Isla de Margarita en mayo de 1816 culminó en una derrota; por lo que Bolívar salió exiliado de Venezuela y tuvo que solicitar una segunda vez la hospitalidad y la solidaridad de Pétion. Efectivamente Bolívar fue acogido en Haití en diciembre de 1816 y recibió otra vez municiones, soldados y otras ayudas para organizar la expedición de Jacmel (sureste de Haití) en diciembre de 1816.

La carta que le mandó Pétion a Bolívar para animar al Libertador a seguir luchando por la liberación de la Gran patria luego de tantos intentos fracasados habla del profundo afecto del presidente haitiano por la causa sudamericana: "...Si la fortuna inconstante ha burlado por segunda vez las esperanzas de V E., en la tercera puede serle favorable; yo al menos tengo ese presentimiento, y si yo puedo de algún modo disminuir la pena y sentimiento de V E. puede desde luego contar con cuanto consuelo de mí depende".

El presentimiento de Pétion se cumplió, ya que esa última Expedición le permitió al libertador consolidar sus triunfos militares en Venezuela e iniciar la campaña de liberación de los demás países sudamericanos.

Con la hospitalidad y la solidaridad todo es posible porque abren las fronteras de las luchas de liberación, crean lazos, vínculos entre pueblos y dan razones para creer y esperar, incluso contra toda esperanza. El primer país libre de América Latina y el Caribe dio también el primer ejemplo.

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