COP2O: Los países industrializados debilitan negociaciones sobre el clima y el clamor de los Pueblos Indígenas

Los países más ricos e industrializados del mundo son los más responsables del cambio climático, muchísimo más que la cuota parte justa que les corresponde. La inacción de nuestros gobiernos es muy clara: no han logrado establecer un acuerdo climático fuerte y equitativo en el marco de la ONU en los últimos 20 años, y los pequeños pasos que están dando en Lima no nos llevan en la dirección correcta, analiza Dipti Bhatnagar. Asimismo, la demanda indígena global se centra en el reconocimiento de sus territorios, y con ello la protección de los bosques y el respeto de los conocimientos ancestrales y derechos colectivos de los pueblos indígenas (93% de las actividades de minería, petróleo, gas, explotación forestal y agricultura se encuentran sobre territorios habitados por pueblos indígenas y comunidades locales en ocho países...), escribe Milagros Salazar.

Los países industrializados debilitan negociaciones sobre el clima

Análisis de Dipti Bhatnagar

LIMA, 10 dic 2014 (IPS) - Los 195 gobiernos representados en la capital de Perú esta semana parecen estar de acuerdo: ahora es el momento de actuar para el clima, durante la 20 sesión de la Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

El problema es que el mantra ”ahora es el momento de actuar para el clima” lo repiten a cada conferencia y nuestros gobiernos siguen sin actuar.

Estamos enfrentando una emergencia planetaria: inundaciones, tormentas, sequías y el ascenso del nivel del mar ya están causando devastación. El riesgo de un colapso climático fuera de control está cada vez más cerca.

En todo el mundo, las comunidades están pagando con sus vidas y sus medios de sustento los costos de la inacción de nuestros gobiernos.

En los últimos 20 años de negociaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hemos sido testigos de los esfuerzos continuos de los países industrializados para destruir sistemáticamente los pocos sistemas que les obligan a hacerse cargo de sus emisiones históricas de carbono.

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Dipti Bhatnagar, en la COP 20en Lima. Crédito: Luka Tomac/FoEI?

Desafortunadamente, la conferencia de la CMNUCC que comenzó el día 1 y termina el viernes 12 en Lima no es una excepción.
Los países más ricos e industrializados del mundo son los más responsables del cambio climático. Estos países son responsables de emitir la mayor parte de los gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera hoy en día, muchísimo más que la cuota parte justa que les corresponde.

El acuerdo de la ONU sobre el clima reconoce que los países industrializados han contribuido más al cambio climático y deben tomar medidas drásticas para aportar la cuota parte que les corresponde para encarar la crisis.

Deben reducir drásticamente sus emisiones y también deben proporcionar financiamiento, transferencia de tecnología y capacitación a los países en desarrollo que ya están sufriendo en mayor medida los efectos de la crisis climática.

Pero el texto que surge de las negociaciones más recientes de la ONU sobre el clima muestra que los países ricos continúan debilitando sus compromisos de acciones en torno al clima.

Estamos observando esfuerzos deliberados para desmantelar la convención de la ONU sobre el cambio climático mediante la eliminación del requisito para los países industrializados de seguir cumpliendo con metas cuantificables de financiamiento y hacerse cargo de su responsabilidad histórica por el cambio climático con obligaciones legalmente vinculantes.

Lo que observamos en Lima es que se intenta debilitar propuestas que ya para empezar no eran suficientemente fuertes: los países industrizados están evadiendo una vez más sus responsabilidades.

El movimiento por la justicia climática, incluido Amigos de la Tierra Internacional, y la mayoría de los países en desarrollo reclaman obligaciones aplicables y legalmente vinculantes para los países desarrollados a través de un acuerdo de la ONU que sea ambicioso y justo.

Sin embargo, las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (INDC, en inglés) que se están discutiendo en Lima no obligan a los países industrializados a explicar cuánto financiamiento tienen pensado proporcionar, ni qué harán en lo referente a la capacitación o la transferencia de tecnología.

El texto que se discute en Lima también deja de lado los derechos y necesidades de los pueblos afectados trampeando en los asuntos de adaptación.

En septiembre de este año, cientos de miles de personas en distintas ciudades de todo el mundo marcharon a favor de soluciones reales a la crisis climática. Las propuestas de Lima hacen caso omiso de los reclamos populares, liberando a los países industrializados de sus responsabilidades.

”El texto se discute a través de un proceso sesgado que no da la misma voz a las partes presentes en la mesa de negociación de la ONU. Las voces del mundo en desarrollo han sido marginadas”, según Geoffrey Kamese, Director de Programas de Amigos de la Tierra Uganda.

”Si el texto que surja de las negociaciones de Lima no obliga a los países a establecer claramente cuándo y cómo cumplirán con sus responsabilidades con el mundo y la gente, no tendrá absolutamente ningún valor”, agregó.

Cualquiera sea el acuerdo que se apruebe en Lima, allanará el camino para un acuerdo clave en París en 2015, que determinará las acciones que realizarán los países a partir de 2020 frente al cambio climático. ¿Pero qué harán desde ahora hasta 2020?

Las propuestas discutidas en Lima para los planes hasta 2020 solo incluyen la creación de un foro y el nombramiento de varios grupos técnicos de expertos. Esas no son soluciones para los problemas que enfrentamos. Necesitamos acciones reales ahora mismo.

En las negociaciones en curso en Lima, nuestros gobiernos sólo están ofreciendo soluciones falsas y vacías, incluidos la expansión de los mercados de carbono, REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques)y débiles promesas voluntarias de reducción de emisiones.

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La inacción de nuestros gobiernos es muy clara: no han logrado establecer un acuerdo climático fuerte y equitativo en el marco de la ONU en los últimos 20 años, y los pequeños pasos que están dando en Lima no nos llevan en la dirección correcta. Están creando las condiciones para un fracaso en la cumbre sobre el clima a realizarse en París en 2015.

Todo acuerdo futuro de la ONU sobre el clima debe ser exhaustivo, equitativo y vinculante. Las metas de reducción de emisiones incluidas en este acuerdo deben reflejar un enfoque de reparto justo del presupuesto de carbono, o sea la cantidad limitada de contaminación de carbono que aún puede emitirse evitando aun así un ”cambio climático peligroso”.

Existen soluciones verdaderas y reales a la crisis climática. Entre ellas, ponerle punto final a los combustibles fósiles, construir soluciones de energía limpia y sustentable bajo control de las comunidades, reducir drásticamente las emisiones de carbono, transformar nuestros sistemas alimentarios y frenar la deforestación.

El movimiento a favor de alternativas verdaderas está creciendo y fortaleciéndose día a día, y los reclamos del movimiento por la justicia climática deben constituir el núcleo central de las soluciones climáticas.

Este miércoles 10, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, los activistas de Amigos de la Tierra Internacional se suman a miles de defensores ambientales, entre ellos los familiares de activistas sindicales peruanos recién asesinados, en una ‘marcha mundial en defensa de la Madre Tierra’ en Lima para reclamar la justicia climatica y las soluciones verdaderas a la crisis climática.

Clamor en la COP 20: Los pueblos indígenas somos la tierra

Por Milagros Salazar

LIMA, 6 dic 2014 (IPS) - El clamor de los pueblos indígenas por el reconocimiento de sus tierras ancestrales resonó entre los conclaves de los delegados de 195 países en la 20 Conferencia de las Partes (COP 20). ”Quiero mi territorio…ahí vivo, ahí como, ahí están mis santos abuelos”, gritó llena de rabia la asháninka Diana Ríos.

La joven de 21 años es la hija de Jorge Ríos, un líder indígena que fue asesinado en septiembre por defender los bosques de su comunidad Alto Tamaya-Saweto, en la región Ucayali de la selva peruana.

Su muerte y la de otros tres dirigentes de la zona, la atribuyen sus familiares a los taladores ilegales por lo que exigieron el viernes 5 en las instalaciones de la COP la titulación de sus tierras.

Al igual que los asháninkas, la demanda indígena global en la conferencia anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se centra en el reconocimiento de sus territorios, y con ello la protección de los bosques y el respeto de los conocimientos ancestrales y derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Cerca de 100 millones de hectáreas faltan por titular en los ocho países de la Amazonía sudamericana, según datos de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica(COICA).

Mientras que en Perú, desde donde claman su dolor las viudas de la comunidad Alto Tamaya-Saweto, aún hay 663 comunidades nativas sin títulos de propiedad, de acuerdo con el no gubernamental Instituto del Bien Común.

La demanda de titulación de tierras está relacionada con la implementación de los proyectos y programas del mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) para países del Sur en desarrollo.

En los acuerdos adoptados en la COP 16, realizada en el balneario mexicano de Cancún en 2010, precisamente se incluyeron salvaguardas para evitar daños sociales o ambientales en los territorios indígenas donde se desarrolla la REDD.

En la actual de Lima, las organizaciones indígenas exigen que los Estados parte incluyan en los informes sobre las salvaguardas que deben presentar ante la CMNUCC, indicadores sobre biodiversidad, la salud de los pueblos, la titulación de tierras, los saberes ancestrales, entre otros aspectos , indicó Grace Balawag, del pueblo kankanaey de Filipinas.

Esos indicadores y otros permitirán medir la participación plena de los pueblos originarios en la mitigación del calentamiento planetario, dijo a IPS la vicepresidenta de la Alianza Global de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible.

Balawag pidió junto a otros compañeros nativos que los pueblos indígenas sean incorporados en los sistemas nacionales de monitoreo forestal, ya que han demostrado ser capaces de conservar sus tierras gracias a sus saberes ancestrales.

La Alianza participa desde 2009 en las conferencias internacionales sobre el tema e incluye a 17 organizaciones indígenas de 13 países de África, América Latina y Asia, que enfrentan diversas amenazas sobre sus territorios.

En algunos casos, las comunidades indígenas sufren el impacto de las actividades extractivas como la minería o el petróleo, explicó a IPS la vocera del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, Tarcila Rivera.

Mientras, en otros, los pueblos originarios deben hacer frente incluso a actividades ilícitas que ponen en riesgo la vida de sus poblaciones, explicó a IPS la también presidenta del Centro de Culturales Indígenas del Perú (Chirapaq).

Más de 93 por ciento de las actividades de minería, petróleo, gas, explotación forestal y agricultura se encuentran sobre territorios habitados por pueblos indígenas y comunidades locales en ocho países con bosques tropicales, según una investigación de la consultora Proyecto Muden para la Iniciativa Derechos y Recursos.

Los países estudiados fueron Brasil, Camboya, Colombia, Filipinas, Indonesia, Liberia, Mozambique y Perú, según el estudio publicado en octubre.

Tales amenazas están relacionadas con el número de asesinatos a líderes indígenas en el mundo que lucharon por la protección del ambiente y la tierra. Entre 2002 y 2013, se produjeron 908 asesinatos de activistas en el mundo, según el reporte Deadly Environment (Ambiente Mortal), difundido este año por la organización Global Witness.

Brasil ha sido el lugar más peligroso, porque allí murieron 448 del total, seguido por Honduras, con 109 muertes y Filipinas con 67.

Aunque el reconocimiento de los territorios indígenas es una demanda global, existen diversas modalidades y estrategias que plantean estos pueblos, detalló Balawag.

En algunos países se pide la titulación de tierras como en el caso peruano, en otros la delimitación de los terrenos ancestralmente reconocidos como en Filipinas y también hay casos en los que se exigen que se cumplan acuerdos suscritos con los Estados por disputas territoriales, como sucede en Bangladesh.

”Si la tierra no es titulada y si se llega a implementar un programa de REDD, ¿cómo podemos recibir los beneficios? Esto está relacionado con los beneficios, pero también con nuestra sobrevivencia. Incluso podemos ser desalojados por los gobiernos y las corporaciones privadas”, señaló Mrinal Tripura, de la organización Maleya Foundation de Bangladesh.

Tripura aseguró a IPS que el gobierno de su país no reconoce el sistema tradicional de los indígenas de este país, y que no se sienten representados en las negociaciones de la COP en Lima.

Los reclamos también vienen desde África. ”Los pueblos indígenas somos la tierra, pero el Estado no ha respetado la forma tradicional en que la hemos manejado. Así que la titulación es la única estrategia que nos queda para que se respeten nuestros territorios”, aseguró a IPS el maasai Stanley Kimaren Riamit, director ejecutivo de Indigenous Livelihoods Enhancement Partners.

”Los inversionistas del carbono están interesados en que antes de invertir en REDD se tenga claridad sobre la propiedad de los territorios, porque los árboles crecen en la tierra y la tierra le pertenece a alguien”, dijo el activista de Kenia.

Es un razonamiento que parece simple pero que resulta una verdad incómoda para varios Estados, en las negociaciones de la COP 20, en instalaciones removibles levantadas en un recinto militar del sur de la capital peruana.

Notas:
  • Primer artículo: Es un artículo de opinión para IPS de Dipti Bhatnagar, coordinadora del programa de Justicia Climática y Energía de Amigos de la Tierra Internacional.
  • Foto de portada: Viudas de dirigentes asesinados de la peruana comunidad asháninka de Alto Tamaya Saweto y defensores de los derechos de los indígenas, alzan su voz de protesta y reclaman la titularidad de sus tierras en la COP 20, en Lima. Crédito: Milagros Salazar /IPS
Fuentes:
  • Los países industrializados debilitan negociaciones sobre el clima:
  • Clamor en la COP 20: ”Los pueblos indígenas somos la tierra”:

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