Buenos Aires y Roma acogen la presentación conjunta de un libro con prólogo del Papa sobre los movimientos populares

Son "el sujeto histórico de los cambios por venir", sostiene Bergoglio, que pide "involucrar a los más pobres en la construcción del bien común de sus países". Nota de Hernán Reyes Alcaide para Religión Digital.

Una histórica presentación simultánea en Buenos Aires y el Vaticano cargada de simbolismos para el libro "La irrupción de los Movimientos Populares. 'Rerum Novarum' de nuestro tiempo", que prologó el papa Francisco.

La obra colectiva, que reúne ensayos académicos sobre una de las mayores novedades del magisterio social del pontífice, se presentó a la vez en Roma, donde alcanzó la visbilidad mundial de la mano del pontificado de Francisco; y en Buenos Aires, donde todo comenzó hace casi 20 años en épocas del entonces arzobispo Jorge Bergoglio. 

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El libro de los movimientos populares

La presentación vaticana, en la sede de los jesuitas, remarcó el carácter académico y eclesial de las reflexiones, mientras que el de Buenos Aires, en la histórica Confederación General del Trabajo, símbolo del Movimiento obrero tradicional, se leyó como un nuevo paso entre los trabajadores sindicalmente organizados y aquellos englobados bajo las nuevas formas de representación que han hecho de las tres T (Tierra, Techo y Trabajo) su lema universal.

El libro, edtado por el ex Comisión Pontificia para América Latina Guzmán Carriquiry y Gianni La Bella de la comunidad San Egidio, reúne ensayos del cardenal Peter Turkson, el anunciado purpurado Michael Czerny, le obispo auxiliar de Buenos Aires Gustavo Carrara, el dirigente argentino emblema de los movimientos populares Juan Grabois y la directora de la edición semanal en español de L'Osservatore Romano, Silvina Pérez, entre otros.

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Encontrar soluciones

En la presentación argentina, Carrara remarcó el rol de los Movimientos Populares para encontrar soluciones y consideró que "para una patria mejor necesitamos de los movimientos populares, que propongan, que tengan propuestas, porque el estado tiene que dialogar con una comunidad, el estado no puede subcontratar todo, pero tampoco puede aplastar a una comunidad, esa comunidad puede ofrecer caminos de solución bien concretos".

Grabois, que habló tras un conversatorio que tuvieron varios militantes participantes de los 3 encuentros con el Papa, los consideró "el sujeto social, el sujeto histórico, de los cambios por venir".

"Yo creo en ellos y ellas, creo que ellos junto a la juventud que hoy tiene una nueva sensibilidad, van a producir las transformaciones que el mundo necesita, y por eso tantos hemos dedicado la vida a promover su organización, porque, debo citar al Papa, en sus manos no está solo su propio destino, sino el destino de la humanidad", planteó.

En una línea similar se expresa el pontífice en el prólogo, cuando marca que "los Movimientos Populares, y esto es lo primero que quiero subrayar, en mi opinión representan una gran alternativa social, un grito profundo, un signo de contradicción, una esperanza de que todo puede cambiar".

Desde Roma, en tanto, el cardenal Marc Ouellet destacó que "el Papa Francisco en su discurso ante los Movimientos Populares, durante la primera reunión en Roma en octubre de 2014, destacó la importancia de su existencia en una perspectiva de un mundo de paz y justicia, que requiere nuevas formas de participación que también incluyan Movimientos populares y estímulo a las estructuras gubernamentales locales, nacionales e internacionales para involucrar incluso a los más pobres en la construcción del bien común de sus países". 

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El docente argentino Alberto Molina, otro de los autores del libro, apuntó en tanto que "para Francisco la crisis actual es una misma moneda con dos caras: la ambiental y la social. El  deterioro de una implica indefectiblemente la afectación de la otra. Y en dicha interdependencia son los más vulnerables los principales afectados por las consecuencias socio-ambientales". 

"Por ello la vocación desde el ejercicio del poder-servicio está urgida de una necesidad de alta formación y conocimiento de la situación de nuestras comunidades. Conocimiento no sólo de los grandes especialistas, sino de los propios protagonistas de las problemáticas: el pueblo, los movimientos populares", planteó Molina. 

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